UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Población y medio ambiente
State of World Population
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Introducción
Población y pobreza
Población y medio ambiente
Migración y urbanización
Igualdad de género y habilitación de la mujer
Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
Salud materna
Prevención del VIH/SIDA
Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Población y medio ambiente

Efectos de la población sobre la utilización de los recursos
Pobreza y estrés ecológico
Aspectos de género en los cambios medioambientales

La Conferencia de El Cairo destacó que el estrés impuesto al medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales refuerzan y, al mismo tiempo, son exacerbados por la desigualdad de género, la mala salud y la pobreza. El estrés sobre el medio ambiente va en aumento debido a “patrones insostenibles de consumo y producción” (inclusive el alto consumo de recursos en países ricos y por los grupos en mejor posición económica en todos los países) y también a factores demográficos, entre ellos, rápido crecimiento de la población y distribución y migración de poblaciones.

En el capítulo III de la CIPD(1) se afirma que “la satisfacción de las necesidades humanas básicas de una población en aumento depende de un medio ambiente saludable”; de ese modo, se abordan las relaciones recíprocas entre población, crecimiento económico y protección del medio ambiente, reiterando los principios del Programa 21 aprobado en 1992, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro.

UN CÍRCULO VIRTUOSO

Los esfuerzos por reducir el crecimiento demográfico, reducir la pobreza, conseguir progresos económicos, mejorar la protección del medio ambiente y disminuir las modalidades insostenibles de consumo y producción son mutuamente complementarios. En muchos países, gracias a un crecimiento de la población más lento se ha…aumentado la capacidad...para atacar la pobreza, proteger y reparar el medio ambiente y construir la base para el desarrollo sostenible futuro.

—Programa de Acción de la CIPD, párrafo 3.14

Tanto en la Conferencia de El Cairo como durante el examen de su Programa de Acción al cabo de cinco años, la comunidad mundial afirmó que lograr mayor igualdad entre hombres y mujeres es un componente esencial del desarrollo sostenible, incluida la protección del medio ambiente. Actualmente se acepta que mejorar la condición de la mujer es un requisito para poder reducir las tasas de fecundidad y asegurar un racional ordenamiento de los recursos naturales. También se está cobrando cada vez mayor conciencia sobre la necesidad de abordar de manera integral las crisis del medio ambiente, las realidades demográficas, la falta de equidad de género, y el aumento del consumo, en medio de una pobreza persistente.

A partir de 1994, este entendimiento ha conducido a realizar diversas acciones que vinculan la lucha contra la pobreza, la ampliación de los medios de acción de la mujer, los servicios de salud y una mejor gestión de los recursos locales. No obstante, esas acciones, en su mayoría, se han realizado en pequeña escala. Hay una acuciante necesidad de integrar mejor las estrategias de población, la salud reproductiva y las cuestiones de género en las estrategias para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre ellos el Objetivo 7, asegurar la sostenibilidad del medio ambiente.

En la Encuesta Mundial realizada por el UNFPA en 2003 se comprobó que muchos países han logrado adelantos en cuanto a abordar las cuestiones de población en el marco de procesos relativos a la pobreza, el medio ambiente y la planificación centralizada. Se recibieron informes de 122 países sobre preparación de planes o estrategias, en que se establecían vínculos entre población y medio ambiente; 40 países han formulado políticas concretas y 22 han establecido leyes o reglamentaciones sobre dinámica de población y medio ambiente.

No obstante, lo que está en juego sigue siendo muy importante, pues las actividades humanas siguen alterando el planeta en una escala sin precedentes. Va en aumento la cantidad de personas que están utilizando mayor cantidad de recursos con mayor intensidad y dejando en el planeta una “huella” mayor que nunca antes.

5 SIGNOS DE CAMBIO ECOLÓGICO

En el ultimo siglo, y especialmente en los últimos 40 años, los seres humanos han causado enormes cambios en el medio ambiente mundial. Los más directamente afectados por problemas de medio ambiente, desde la contaminación del agua hasta el cambio climático, son también los más pobres y los que están en peores condiciones de cambiar sus medios de vida o sus estilos de vida para hacer frente a la declinación ecológica o combatirla. Algunos ejemplos:

  • Los agricultores, ganaderos, taladores de árboles y urbanizadores han destruido aproximadamente la mitad de la cubierta forestal originaria del planeta; otro 30% de esa cubierta está degradada o fragmentada.
  • En el último siglo, la degradación de los suelos ha reducido, según se estima, en un 13% las tierras de cultivo y en un 4% los pastizales. En los últimos años, en muchos países la producción alimentaria ha sido muy superada por el crecimiento de la población. Unos 800 millones de personas están crónicamente malnutridas y 2.000 millones carecen de seguridad alimentaria.
  • De las existencias de fauna ictícola en todo el mundo, las tres cuartas partes han desaparecido o han excedido los límites sostenibles. En los últimos 50 años, las flotas de pesca industrial han extraído al menos un 90% de los mayores predadores oceánicos, entre ellos, el atún, el pez aguja y el pez espada.
  • Desde el decenio de 1950 se ha triplicado la demanda mundial de agua. Está disminuyendo la cantidad y la calidad de las aguas subterráneas debido al bombeo excesivo, a la escorrentía de fertilizantes y plaguicidas y a las aportaciones de desechos industriales. Hay 500 millones de personas residentes en países donde hay estrés hídrico o escasez de agua; según se prevé, hacia 2025 esas cantidades pasarán a entre 2.400 millones y 3.400 millones.
  • Cambio climático. Como resultado del consumo de combustibles fósiles, actualmente los niveles de anhídrido carbónico en la atmósfera son superiores en un 18% a los existentes en 1960 y, según se estima, superiores en un 31% a los existentes al comenzar la revolución industrial en 1750. La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, incluido el anhídrido carbónico, se ha vinculado al aumento y las variaciones extremas en las temperaturas, así como al aumento en la severidad de las tormentas.
  • Según se estima, el nivel del mar ha aumentado entre 10 y 20 centímetros, debido en gran medida a que grandes masas de hielo se han derretido y los océanos se han ampliado, a raíz del calentamiento regional y mundial. Los pequeños países insulares y las ciudades y terrenos agrícolas de baja altitud corren graves riesgos de inundación.
Fuentes

Efectos de la población sobre la utilización de los recursos

Los números no bastan para reflejar cabalmente el efecto de las interacciones entre poblaciones humanas y medio ambiente. La magnitud y el peso de la huella medioambiental que deja cada persona sobre la Tierra queda determinada por las maneras en que esas personas utilizan los recursos, lo cual afecta las cantidades de esos recursos que consumen. Por ejemplo, un vegetariano que se desplace principalmente en bicicleta tiene efectos mucho menores que alguien que consume carne vacuna y conduce un vehículo deportivo utilitario (SUV).

La huella ecológica de una persona típica en un país de altos ingresos es unas seis veces mayor que la huella ecológica de alguien en un país de bajos ingresos, y muchas más veces mayor que la de alguien en los países menos adelantados. Las huellas ecológicas combinadas de los habitantes de una región determinan qué posibilidad hay de salvar la diversidad biológica de esa región o perderla para siempre.

Muchos economistas y especialistas en medio ambiente utilizan una ecuación que vincula la población, el consumo y la tecnología a fin de describir sus impactos relativos (I=PAT: Impacto=Población x Riqueza x Tecnología).

A medida que van disminuyendo las tasas de natalidad, asumirán nueva importancia los niveles de consumo y las pautas de consumo (riqueza), sumados a la tecnología, en cuanto a determinar el estado del medio ambiente mundial. Pero la población seguirá siendo el factor de importancia crítica cuando la falta de acceso a servicios de salud reproductiva y planificación de la familia, los déficit en la educación de niñas y mujeres, la pobreza y el limitado poder de la mujer en relación con el del hombre, siguen impulsando las altas tasas de fecundidad.

CONSUMIDORES A ESCALA MUNDIAL Y POBREZA PERSISTENTE. Una clase mundial de consumidores en rápido crecimiento, que actualmente llega a unos 1.700 millones de personas, representa la amplia mayoría del consumo de carne vacuna, el uso de papel, el manejo de automóviles y el uso de energía en el planeta, así como el efecto resultante de esas actividades sobre los recursos naturales del mundo. Esta clase de consumidores no se limita a los países industrializados; a medida que van aumentando las poblaciones de países en desarrollo y que la economía mundial se va globalizando cada vez más, son más y más las personas que poseen los medios de adquirir una mayor diversidad de productos y servicios que nunca antes(2).

Mientras tanto, 2.800 millones de personas—dos de cada cinco habitantes del mundo—siguen esforzándose por sobrevivir con un ingreso de menos de dos dólares diarios. En el año 2000, había 1.100 millones de personas carentes de acceso razonable a agua potable y 2.400 millones de personas que vivían sin saneamiento básico. En ese año 2000, la falta de acceso a agua potable y saneamiento en el mundo en desarrollo causó 1.700 millones de defunciones(3).

EFECTOS DIFERENTES. Cuando el crecimiento de la población y los altos niveles de consumo coinciden, como ocurre en algunos países industrializados, los efectos del crecimiento son apreciables. Por ejemplo, aun cuando la población de los Estados Unidos es sólo una cuarta parte de la de la India, su huella medioambiental es más de tres veces superior: libera cada año hacia la atmósfera 15,7 millones de toneladas de carbono, en comparación con los 4,9 millones de toneladas correspondientes a la India(4). Por consiguiente, el efecto del aumento actual a razón de tres millones de personas por año en la población estadounidense es superior al del aumento anual en la India, de 16 millones de personas.

Los efectos sobre el medio ambiente pueden seguir intensificándose, aun cuando se establicen los niveles de crecimiento de la población. En China, ha disminuido pronunciadamente el crecimiento de la población, pero siguen aumentando el consumo de petróleo y carbón y la consecuente contaminación. Si bien el Gobierno de China promueve una mayor eficiencia en el consumo de combustible de los automóviles (véase el Recuadro 6), no promueve un mayor uso del transporte público, ni el transporte en bicicleta o la marcha a pie, ni una eficiente planificación urbana para que las personas no se vean obligadas a trasladarse en automóviles.

Además de reducir el consumo general de recursos, los gobiernos pueden reducir los efectos sobre el medio ambiente del aumento del consumo promoviendo tecnologías apropiadas que aprovechen más eficientemente los recursos(5). Los países industrializados pueden ayudar al mundo en desarrollo, prestando asistencia a la difusión de tecnologías menos contaminantes(6).

Otras tendencias demográficas se combinan con el consumo de manera sorprendente. Como resultado del aumento del ingreso, de la urbanización y de las familias más pequeñas, entre 1970 y 2000 disminuyó el número medio de personas que viven bajo un mismo techo—desde 5,1 hasta 4,4 en los países en desarrollo y desde 3,2 hasta 2,5 en los países industrializados —, mientras que aumentó el número total de hogares. Para cada nueva vivienda se necesita tierra y materiales. Y dado que en cada vivienda hay menos personas, se pierden las economías debidas al uso compartido de la energía y los artefactos domésticos. Por ejemplo, en los Estados Unidos, un hogar donde haya una sola persona utiliza un 17% más de energía per cápita que un hogar de dos personas.

Incluso en el algunos países europeos y en el Japón, donde ha cesado el crecimiento de la población, la cambiante dinámica de los hogares es un importante factor que acrecienta el consumo(7).

6 PROMOCIÓN DE UN USO MÁS EFICIENTE DE LA ENERGÍA

Se han registrado varias iniciativas que indican que los países toman en serio el reto de reducir los patrones nocivos de producción y consumo. Por ejemplo, el año pasado China comenzó a reglamentar su industria manufacturera de automóviles, en acelerado crecimiento, y estipuló que los nuevos vehículos familiares que se venden en las principales ciudades deben satisfacer normas de contaminación atmosférica tan estrictas como las vigentes en los Estados Unidos y los países de Europa occidental. A partir de este año, las nuevas normas de economía de combustible para los automóviles serán mucho más rigurosas que las vigentes en los Estados Unidos.

Al mismo tiempo, está aumentando la transferencia de tecnologías que aumentan la eficiencia energética. China ha pasado a ser el mayor productor del mundo de bombillas fluorescentes compactas de alta eficiencia, debido en parte a iniciativas conjuntas con empresas del Japón, los Países Bajos y otros países. La India ha pasado a ser una importante fuente de turbinas eólicas de avanzada que utilizan tecnología procedente de empresas conjuntas y acuerdos de licencia con firmas danesas, neerlandesas y alemanas. Fuentes

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