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Women’s exposure to all kinds of violence increases in wartime, including violence from their partners. En tiempos de guerra, aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a todo tipo de violencia, incluidos los actos de violencia infligidos por sus compañeros.
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Desde la finalización de la guerra fría, los conflictos armadas, en su mayoría, se han producido dentro de un mismo país y no entre distintos países. Entre 1998 y 2007 hubo 34 conflictos armados de gran magnitud—todos ellos, salvo tres, internos—y el total, incluidos los de menor magnitud, fue unas cuatro veces superior (1).

En esos conflictos el número de víctimas civiles fue muchas veces mayor que el de bajas de los combatientes (2), y muchas de esas víctimas fueron mujeres y niñas. Los conflictos armados amenazan los derechos de la mujer—incluidos los derechos reproductivos—así como su salud, y pueden exacerbar las desigualdades de género que tienen raíces culturales.

Además, en tiempos de guerra, las mujeres cumplen diferentes funciones, algunas como combatientes, y muchas llenan los espacios que los hombres dejan vacíos en la vida económica y política. Los enfoques con sensibilidad cultural pueden ayudar a los profesionales del desarrollo a mitigar algunos efectos nocivos de los conflictos, minimizar el deterioro en las relaciones de género y colaborar con las comunidades locales y los interesados pertinentes a fin de proteger el progreso que se haya logrado hacia una mayor igualdad de género, incluidos los derechos de la mujer y los derechos reproductivos.

Esos enfoques también pueden contribuir a asegurar que las mujeres se transformen en importantes participantes en los procesos de negociación y se integren en las acciones de rehabilitación y reconstrucción después de los conflictos.

Culturas, relaciones de género y conflictos armados
Gran parte de la labor sobre las relaciones entre culturas y género en situaciones de conflicto pone en tela de juicio las percepciones convencionales de los papeles de hombres y mujeres. Muchas culturas consideran a las mujeres primordialmente como "madres" y "guardianas de la cultura", tradicionalmente pasivas y necesitadas de protección masculina. Los hombres y los jóvenes varones, considerados como intrínsecamente agresivos, son los comúnmente reclutados como combatientes, aun cuando en algunas sociedades las mujeres también participan como combatientes, además de cumplir funciones civiles. En la guerra, los hombres son normalmente los principales blancos de ataques y suelen constituir la mayoría de las víctimas, pero la violencia sexual también es una táctica de guerra. Las mujeres son consideradas las protectoras de los niños—del futuro—y portadoras del legado cultural—del pasado—de una nación o una comunidad. Eso las hace blanco de ataques. "La violación sexual de las mujeres en situaciones de conflicto tiene el propósito no sólo de infligir violencia, sino también de perpetrar actos de agresión contra una nación o una comunidad".(4)

Tal vez en algunos casos las comunidades ofrezcan compasión a las mujeres víctimas de violencia, pero en otros casos también pueden considerarlas mancilladas y carentes de valor. Los hombres de sus familias, sintiendo el bochorno de no haber "protegido a sus mujeres", pueden hacerlas objeto de mayor violencia. Dado que en muchas culturas se considera que la violencia por motivos de género es una cuestión privada, y dado que muchas pueden considerarla normal, y no reconocen el problema ni lo enfrentan.

En la esfera del desarrollo hay cada vez mayor conciencia acerca de que las normas culturales de antigua data relativas a la identidad y el papel de la mujer en la sociedad son una sustancial barrera que se opone al pleno disfrute de los derechos de la mujer. Las restricciones sociales resultantes de esas normas suelen exacerbarse durante los conflictos armados.(3)

Como resultado, las mujeres raramente hablan de la violencia sexual de que son objeto, aun cuando ésta haya ocurrido en público. Por ejemplo, en Kosovo, Croacia, y Bosnia y Herzegovina, las mujeres se negaban a denunciar los abusos sexuales padecidos durante la guerra por temor a ser estigmatizadas por sus comunidades5.

Los hombres también son víctimas de violación sexual. La violación masculina puede ser incluso mucho más vergonzante que la violación de la mujer; por consiguiente, "menoscabar el sentido de masculinidad del hombre se transforma en un medio clave para que algunos hombres ejerzan poder sobre otros hombres"6. Los hombres raramente admitirán que han sido víctimas de violación sexual.

La militarización puede influir sobre las culturas agudizando las percepciones y las ideas distorsionadas existentes sobre los papeles de género. La militarización requiere exhibir una masculinidad agresiva que puede entrañar misoginia:

El lenguaje de los ejércitos suele reflejar esta interpretación de la masculinidad, puesto que los insultos más comunes son los que sugieren que un soldado es homosexual o afeminado. La misoginia de los ejércitos está entremezclada con homofobia y con racismo. Con frecuencia, tanto las mujeres como los miembros de minorías étnicas que se incorporan al ejército son objeto de acoso sexual y racial.(7)

El conflicto armado impone otros costos a las relaciones entre hombres y mujeres. Los desplazamientos forzados desorganizan a las familias. Las cargas que padecen las mujeres se hacen más pesadas porque ellas pasan a ser responsables del hogar, con menos acceso a los recursos. A medida que las mujeres van asumiendo la jefatura de sus familias, cambian los papeles de género. Esto podría estimular los cambios culturales, pero tal vez los hombres respondan con actos de violencia contra las mujeres. En esas condiciones frágiles, en que escasean los recursos, las mujeres y las niñas pueden tratar de obtener ingresos o meramente algunos alimentos, sobre la base del trabajo sexual, inclusive con hombres de las fuerzas de ocupación. Las familias pueden resentirse frente a esas prácticas y los hombres pueden responder con actos de violencia, lo cual suele suscitar cataclismos en la familia. A medida que cambian las prácticas sexuales en las zonas de conflicto, se propagan el VIH y el SIDA; la enfermedad agrava el estigma y no se habla al respecto abiertamente.

La violencia sexual fue un producto secundario de la desintegración del orden social en Kenya a raíz del conflicto que estalló después de las elecciones; pero también fue un instrumento para aterrorizar a individuos y familias y precipitar su huída. Los informes anecdóticos procedentes de todas las regiones, en particular Mombasa, Nairobi y algunas partes de la cordillera del norte, describían amenazas de violencia sexual como táctica para inspirar miedo: se obligaba a las mujeres a que desalojaran sus propiedades, bajo amenaza de que ellas y sus hijos serían objetivo de violación sexual. Además, se amenazaba a las mujeres que se habían refugiado en albergues temporales; en Timboroa, se ordenó a las mujeres desalojar sus viviendas o arriesgarse a ser objeto de violación sexual. (8)

Abordar las relaciones de género en los conflictos armadas: Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
La resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada en octubre de 2000 (10), fue resultado de intensas gestiones efectuadas por numerosas mujeres y organizaciones defensoras de la paz. Pese al reconocimiento por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, había resistencia contra la propuesta de que los derechos humanos de la mujer constituyen un motivo de preocupación internacional. La resolución 1325 del Consejo de Seguridad, junto con la Declaración de Windhoek, 2000 (11), estableció que las cuestiones de género son pertinentes a la paz y la seguridad internacionales. La resolución 1325 denuncia claramente los abusos contra los derechos humanos. Adopta una firme posición sobre la importancia de la inclusión y la participación de la mujer en las negociaciones de paz y la consolidación de la paz, pese a las prácticas culturales existentes. La resolución 1325 también reconoce que sus disposiciones sólo pueden llevarse a la práctica mediante el involucramiento cultural, el cual requiere "…medidas que apoyen la iniciativas de paz de las mujeres locales y los procesos autóctonos de solución de conflictos, y para hacer participar a las mujeres en todos los mecanismos de aplicación de los acuerdos de paz".

{26} MUJERES ATACADAS: LAS SOBREVIVIENTES SOPORTAN CARGAS ABRUMADORAS
DARFUR, Sudán—Desde 2003, en que comenzó el conflicto en Darfur, región de Sudán occidental, más de 200.000 personas han sido asesinadas y más de dos millones han quedado desplazadas. En total, unos cuatro millones de personas necesitan asistencia humanitaria y protección. La violencia contra los civiles, en gran parte contra las mujeres, ha sido una característica del conflicto. Miles de mujeres han sido víctimas de violación sexual. Se han quemado y arrasado muchas aldeas, forzando a sus habitantes a huir, a menudo sólo con la ropa puesta. Dado que sus aldeas están destruidas, muchas familias han vivido durante muchos años en plena huida, en asentamientos improvisados o en campamentos de refugiados internos esparcidos en todo el territorio. Muchas mujeres han pasado a ser las principales encargadas del bienestar de otros sobrevivientes, y sus responsabilidades se han agravado por la pérdida de sus esposos y sus medios de vida y la necesidad de encontrar artículos de primera necesidad para la supervivencia de la familia.

Fuente: UNFPA. 2007. Dispatches from Darful: Caring for the Ones Who Care for Others (Despachos desde Darfur: Atender a quienes atienden a los demás). Nueva York: UNFPA http://cms.unfpa.org/jahia/Jahia/site/global/pid/625. Sitio visitado en abril de 2008.

Hay varias preocupaciones acerca del progreso en la aplicación de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad. En primer lugar, aun cuando la resolución es memorable, hay interrogantes acerca del grado en que incorpora cuestiones relativas a los hombres y las mujeres, en lugar de focalizarse mayormente en las mujeres y las niñas, y también con respecto a la medida en que ofrece orientación acerca de un enfoque con perspectiva de género (12). En segundo lugar, varios exámenes del progreso indican que la puesta en práctica de la resolución requiere enfrentar obstáculos culturales dentro de las propias organizaciones de desarrollo, y fomentar los conocimientos técnicos especializados del personal (13). También requiere que haya acuerdo a los más altos niveles acerca de que "la cuestión de las mujeres, la paz y la seguridad es coherente con el propósito fundamental de las instrucciones de seguridad" (14). En tercer lugar, en ausencia de enfoques con perspectiva de género y sensibilidad cultural, tal vez "las intervenciones en pro de la paz" no reconozcan ni apoyen las transiciones culturales que podrían culminar en relaciones de género más equitativas. Tal vez esas intervenciones refuercen, sin proponérselo, las estructuras y relaciones mismas que la resolución trata de cuestionar. Varios analistas observan:

1. Los desequilibrios de poder entre hombres y mujeres están arraigados en las instituciones públicas y privadas, incluidas las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales de desarrollo que intervienen para poner fin a los conflictos armados y fomentar la paz.(15)

2. Las intervenciones de asistencia humanitaria efectúan evaluaciones imparciales de las necesidades e intereses de las víctimas, pero al realizarlas corren peligro de no hacer distinciones de género. Las intervenciones de grupos humanitarios suelen poner de manifiesto una falta de sensibilidad respecto de las cuestiones de género.(16)

3. Si bien las intervenciones a largo plazo orientadas a la integración social y económica de las mujeres pueden mejorar en gran medida las relaciones entre hombres y mujeres, la asistencia para el desarrollo a largo plazo ha disminuido, mientras que ha aumentado proporcionalmente la financiación para emergencias humanitarias complejas … Aun menos recursos están hoy disponibles con destino a la asistencia a largo plazo para el desarrollo y, cuando se dispone de esos recursos, lograr la igualdad entre hombres y mujeres pasa a ser una prioridad considerablemente inferior. (17)

4. Los organismos de asistencia humanitaria y los Estados suelen ser renuentes a cuestionar la violencia por motivos de género.(18)

5. Los programas de desarme, desmovilización y reintegración deben elaborar enfoques con mayor sensibilidad cultural y perspectiva de género.

6. En general, se supone que las mujeres carecen de la experiencia necesaria para desempeñarse en el ámbito público y están excluidas de los procesos de establecimiento de la paz. Esta representación insuficiente también abarca las instituciones que se ocupan del mantenimiento de la paz y la consolidación de la paz.

{27} CUESTIONAMIENTO DE LAS CULTURAS DENTRO DE LAS COMUNIDADES CONFESIONALES
Extracto de: Displaced and Desperate: Assessment of Reproductive Health for Colombia's Internally Displaced Persons. (Desplazados y desesperados: Evaluación de la salud reproductiva de las personas internamente desplazadas en Colombia). Londres: Marie Stopes International, febrero de 2003. "En los últimos 15 años, dos millones de colombianos han huido del conflicto armado y la persecución: muchos de ellos han sido desarraigados y desplazados repetidamente. A medida que la guerra sigue intensificándose, algunas personas deben desplazarse en masa, pero la mayoría huye individualmente o junto con su familia y no desea acusar su condición de desplazado por temor a la venganza. Muchos de los desplazados son grupos indígenas arrancados de las zonas rurales, empujados a zonas urbanas y obligados a escapar nuevamente de un barrio urbano a otro, en busca de seguridad y supervivencia…en Colombia, las personas internamente desplazadas, particularmente las mujeres, las niñas y los adolescentes, padecen horrendos problemas de salud reproductiva. La violencia por motivos de género, incluida la violación sexual seguida de asesinato, la servidumbre sexual, la anticoncepción y los abortos forzados, son actos perpetrados por personas armadas, de manera reiterada y generalizada, pero, en gran medida, no se hace nada al respecto. Además de la violencia por motivos de género infligida por personal de las fuerzas armadas, la situación es desesperante para algunas familias; y el equipo tiene noticias de algunos casos de niñas y niños varones explotados sexualmente por sus padres y madres, o que recurrieron a la prostitución para subvenir a las necesidades de supervivencia de la familia. El equipo de evaluación recogió informaciones de mujeres internamente desplazadas quienes dijeron que la violencia en el hogar es un grave problema, exacerbado por las difíciles condiciones de vida de las personas internamente desplazadas. No se conoce la tasa de prevalencia de las infecciones de transmisión sexual (ITS) entre las personas internamente desplazadas, pero a juzgar por datos anecdóticos provenientes del gobierno y de los representantes del UNFPA, la tasa es muy alta. En algunas comunidades indígenas, los encargados de servicios de salud, en la imposibilidad de llegar a los hombres para dispensar tratamiento adecuado, han admitido en los hospitales a mujeres embarazadas para prevenir que vuelvan a infectarse nuevamente y también prevenir la transmisión de la madre al hijo. Esta población móvil, que vive rodeada de personal armado y, en general, carece de acceso a la atención médica, corre peligro de que aumenten explosivamente las ITS, incluido el VIH. Para los adolescentes internamente desplazados las circunstancias [son] sombrías, y es muy poco lo que se hace para reconocer sus particulares necesidades y capacidades. Dado que no pueden hacer frente a sus circunstancias o que ceden al señuelo de los traficantes de drogas que infiltran los barrios urbanos, muchos jóvenes varones recurren a las drogas, el alcohol y el robo. Algunas jóvenes adolescentes buscan solaz y consuelo en la maternidad, mientras otras preferirían evitar o atrasar el embarazo, lo cual indica una necesidad actualmente insatisfecha de métodos de planificación de la familia. Un estudio reciente, realizado por la organización Profamilia, indicó que un 30% de las adolescentes desplazadas ya tenían hijos o estaban embarazadas de su primer hijo, una proporción que es casi el doble de la correspondiente a la población general de adolescentes colombianos en 2000.

Fuente: http://www.womenscommission.org/pdf/ co_rh.pdf. Sitio visitado en marzo de 2008.

Enfoques con sensibilidad cultural, relaciones de género y conflictos armados
Los enfoques con sensibilidad cultural tienen importancia especialmente crítica en circunstancias de conflictos armados. Son importantes para abordar las carencias en las políticas señaladas en la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, así como en las preocupaciones que se expresaron con respecto al progreso en la aplicación de la resolución.

Los Enfoques con Sensibilidad Cultural son Imprescindibles para Compreender las Experiencias de Hombres y Mujeres en los Conflictos Armados
Hay suficientes pruebas objetivas de que la construcción social del concepto de masculinidad puede empeorar las relaciones de género durante períodos de guerra. Por ejemplo, algunos analistas aducen que la violencia contra la mujer en Uganda septentrional fue en algunos casos resultado de sentimientos de emasculación y frustración: las experiencias de los hombres discreparon de las expectativas culturales sobre masculinidad, las cuales requieren que los hombres subvengan a las necesidades materiales de sus esposas y sus hijos, además de proporcionar protección física. La guerra empeora las condiciones estructurales ya deficientes. En la imposibilidad de dar cumplimiento a las funciones esperadas, los hombres descargan sus frustraciones en las mujeres a las cuales han chasqueado. "Se supone en general que, a diferencia de los hombres, las mujeres son más débiles, incapaces, una carga; esta posición se legitima en la historia bíblica del libro de Génesis, en que el hombre fue creado primero y la mujer fue creada a partir de su costilla, y por el dicho de que las mujeres son el sexo débil…"(19)

{28} RESOLUCIÓN 1325 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS:
Expresa preocupación por el hecho de que los civiles, y particularmente las mujeres y los niños, constituyen la inmensa mayoría de los que se ven perjudicados por los conflictos armados, incluso en calidad de refugiados y personas desplazadas internamente, y cada vez más sufren los ataques de los combatientes y otros elementos armados, y [reconoce] los efectos que ello tiene para la paz y la reconciliación duraderas,
Reafirma el importante papel que desempeñan las mujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz, y subraya la importancia de que participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad, y la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos,
Reafirma también la necesidad de aplicar plenamente las disposiciones del derecho internacional humanitario y del relativo a los derechos humanos que protejan los derechos de las mujeres y las niñas durante los conflictos y después de ellos,
Recalca
la necesidad de que todas las partes velen por que en los programas de remoción de minas e información sobre el peligro de las minas se tengan en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y las niñas,
Reconoce la urgente necesidad de incorporar una perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz y, a ese respecto, toma nota de la Declaración de Windhoek y el Plan de Acción de Namibia sobre la incorporación de una perspectiva de género en las operaciones multidimensionales de apoyo a la paz (S/2000/693),
Reconoce también la importancia de la recomendación, contenida en la declaración hecha a la prensa por su Presidente el 8 de marzo de 2000, de que se imparta a todo el personal de mantenimiento de la paz adiestramiento especializado sobre la protección, las necesidades especiales y los derechos humanos de las mujeres y los niños en las situaciones de conflicto,
Reconoce
que la comprensión de los efectos de los conflictos armadas en las mujeres y las niñas, unos mecanismos institucionales eficaces para garantizar su protección y la plena participación en el proceso de paz pueden contribuir considerablemente al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad internacionales. En consecuencia, el Consejo insta a los Estados Miembros a "velar por que aumente la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales para la prevención, la gestión y la solución de conflictos; alienta al Secretario General a que … pida un aumento de la participación de la mujer en los niveles de adopción de decisiones [y operacionales] en la solución de conflictos y los procesos de paz; expresa su voluntad de incorporar una perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz, e insta al Secretario General a que vele por que, cuando proceda, las operaciones sobre el terreno incluyan un componente de género [inclusive velando por que se proporcione adiestramiento]". La resolución pide a todos los que participen en la negociación y aplicación de acuerdos de paz que adopten una perspectiva de género, que se tengan en cuenta y se incluyan, entre otras cosas:

(a) Las necesidades especiales de las mujeres y las niñas durante la repatriación y el reasentamiento, así como para la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción después de los conflictos;

(b) Medidas para apoyar las iniciativas de paz de las mujeres locales y los procesos autóctonos de solución de conflictos y para hacer participar a las mujeres en todos los mecanismos de aplicación de los acuerdos de paz;

(c) Medidas que garanticen la protección y el respeto de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, particularmente en lo relativo a la constitución, el sistema electoral, la policía y el sistema judicial. También exhorta a todas las partes en un conflicto armado a que respeten plenamente el derecho internacional aplicable a los derechos y a la protección de las mujeres y las niñas, especialmente en tanto que civiles … [y] a que adopten medidas especiales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia por razón de género, particularmente la violación y otras formas de abusos sexuales, y todas las demás formas de violencia en situaciones de conflicto armado. Subraya la responsabilidad de todos los Estados de poner fin a la impunidad y de enjuiciar a los culpables de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, especialmente los relacionados con la violencia sexual y de otro tipo contra las mujeres y las niñas y, a este respecto, destaca la necesidad de excluir esos crímenes, siempre que sea viable, de las disposiciones de amnistía. [Además] exhorta a todas las partes en un conflicto armado a que respeten el carácter civil y humanitario de los campamentos y asentamientos de refugiados y a que tengan en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y las niñas, incluso en el diseño de los campamentos y asentamientos, y recuerda su resolución 1208 de 19 de noviembre de 1998; y alienta a todos los que participen en la planificación para el desarme, la desmovilización y la reintegración a que tengan presentes las necesidades distintas de los excombatientes según sean del género femenino o masculino y tengan en cuenta las necesidades de sus familiares a cargo.

De manera similar, los grupos focales de mujeres en campamentos de Kenya pusieron de manifiesto que durante los conflictos se intensificaba la violencia en el hogar, dado que los hombres, frustrados por la falta de empleo, el hacinamiento en el alojamiento, la incapacidad de mantener a sus familias, la falta de deseo de las mujeres de entablar relaciones sexuales y otros problemas, castigaban a las mujeres y los niños para descargar su propia desazón.(20)

{29} RECONSTRUCCIÓN Y TRANSFORMACIÓN
En Centroamérica se estableció un programa particularmente eficaz para ayudar a unos 45.000 guatemaltecos que huyeron de la guerra civil en el decenio de 1980 y se refugiaron en México. Cuando las mujeres exigieron tener voz en las negociaciones para regresar al lugar de origen, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) financió proyectos con el propósito de promover los derechos de la mujer, combatir su analfabetismo, impartir actitudes de liderazgo y mejorar los servicios de salud. Las mujeres participaron directamente en las negociaciones sobre repatriación y entre las concesiones que ganaron figura el reconocimiento, por primera vez, del principio de igualdad de condiciones para la propiedad de los bienes, tanto privados como comunales. Aun cuando fue necesario dedicarse a impulsar este tema durante diez años, ahora ese principio está consagrado en la jurisprudencia guatemalteca y beneficia a toda la población.
Fuente: http://www.unhcr.org/publ/PUBL/3cb6ea294.html. Sitio visitado en agosto de 2008


Profemme Twese Hamwe es una organización colectiva de mujeres establecida en Rwanda en 1993. Mediante sus programas de paz y reconciliación ha efectuado una contribución sustancial a la reconstrucción de la sociedad rwandesa, después del genocidio de 1994. Uno de los principales objetivos de esa organización es facilitar "la transformación estructural de la sociedad rwandesa instaurando las condiciones políticas, materiales, económicas y morales favorables a la rehabilitación de la justicia social y la igualdad de oportunidades, a fin de establecer una paz real y duradera". Además, Profemme Twese Hamwe contribuye al fomento de la capacidad de las mujeres mediante actividades de comunicación, información y educación.
Fuente: www.profemme.org.rw. Sitio visitado en agosto de 2008.


Desde la invasión del Iraq en 2003, las mujeres han efectuado sustanciales contribuciones a la reconstrucción y el mantenimiento de la estabilidad social. Diversas asociaciones de mujeres han prosperado y están abordando las necesidades prácticas y ofreciendo educación y capacitación para la obtención de ingresos.
Fuente: Al-Ali, N. (2007) Iraqi Women Four Years after the Invasion, (Las mujeres iraquíes cuatro años después de la invasión). Silver City, New Mexico, y Washington, D.C.: Foreign Policy in Focus. http//fpif.org/fpiftxt/4055. Sitio visitado en agosto de 2008.


Aun cuando con frecuencia se presenta a las mujeres como seres vulnerable y víctimas, las mujeres etíopes tienen una larga historia de participación en la resistencia contra las fuerzas invasoras, mantenimiento de las sociedades durante períodos de conflictos armados y contribución a la consolidación de la paz y la rehabilitación posterior a los conflictos.
Fuente: Mulugeta Tefera, E. 2005. The Invincible Invisibles: Ethiopian Women in Conflict and Peacemaking (Las invencibles invisibles: Mujeres etíopes en el conflicto y en la pacificación). Addis Abeba. Universidad para la Paz.

Esta constatación demuestra la necesidad de proporcionar oportunidades de ganarse la vida, además de estrategias para poner de manifiesto, cuestionar y cambiar las percepciones, normas y prácticas culturales que sostienen las desigualdades de género y la violencia por motivos de género; así como la necesidad de otras iniciativas psicosociales que aborden las maneras en que las mujeres y los hombres se perciben a sí mismos y perciben sus papeles.

Los enfoques con sensibilidad cultural reconocen que las mujeres y los hombres ejercen el poder de maneras diversas e inesperadas y que esas variaciones son importantes para comprender de qué manera las culturas—interpretaciones compartidas o sistemas de significación comunes—se transforman y cambian; qué tipos de políticas con sensibilidad cultural se necesitan para promover los derechos humanos y qué espacios existen, o pueden surgir, para evaluar el cambio. Por ejemplo, la percepción generalizada de las mujeres como víctimas y de los hombres como agresores, no siempre describe lo que ocurre durante las guerras. (22)

Según las mujeres en Mombasa, "Cuando ha disminuido el deseo sexual, aumenta la violencia física". Otras mujeres estuvieron de acuerdo en que en los campamentos, un padre "equivale a un hijo" y que "cuando el marido no trabaja, se convierte en uno de los niños", de los cuales las mujeres son responsables. En al menos tres campamentos, ya se señalaron incidentes de violencia en el hogar que requirieron la intervención de la policía. (21)

Actualmente se ha establecido a ciencia cierta que a veces las mujeres, como ocurre en Liberia, participan en combates, y que no todos los hombres son agresores. Por ejemplo, muchas mujeres han participado en las luchas por la independencia, pero esto no se ha traducido automáticamente en igualdad de oportunidades y de acceso a puestos ejecutivos, una vez que el conflicto ha llegado a su fin. El reconocimiento de esas variaciones es importante para verificar las interpretaciones populares de los papeles de hombres y mujeres en situaciones de conflicto armado y posteriores a los conflictos, así como el lamentable rotulado de las capacidades de las personas. Esto, a su vez, tiene importantes implicaciones para las políticas. Con frecuencia se emplean hipótesis de vulnerabilidad a fin de justificar las intervenciones "desde arriba hacia abajo" al evaluar las necesidades, las cuales pueden "cegar a quien dispensa la asistencia con respecto a la fortaleza y el ingenio" de las personas afectadas por conflictos armados y "limitar las opciones en cuanto a los medios de vida y la reconstrucción". (23)

{30} LA NIÑA Y EL CONFLICTO ARMADO: RECONOCER Y ABORDAR LAS GRAVES CONCULCACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS NIÑAS
Durante los conflictos armadas, las niñas están sujetas a la conculcación generalizada de sus derechos humanos que a veces es sistemática y que tiene repercusiones de naturaleza mental, emocional, espiritual, física y material. Entre esas conculcaciones de los derechos humanos figuran: detención ilegal, con o sin los miembros de sus familias; secuestro y separación forzada de sus familias y sus hogares; desapariciones, torturas y otros tratos inhumanos, amputación y mutilación, reclutamiento forzado en fuerzas y grupos combatientes, esclavitud, explotación sexual, creciente exposición al contagio con el VIH y el SIDA; y una amplia gama de ataques físicos y sexuales, incluidos violación sexual, embarazo forzado, prostitución forzada, matrimonio forzado y alumbramiento forzado. Se necesita con urgencia disponer de mejor documentación, seguimiento e información sobre los padecimientos extremos que infligen los conflictos armados a las niñas, así como los numerosos papeles que desempeñan las niñas durante los conflictos y después de éstos. Se necesitan esos mecanismos de información y respuesta a fin de formular y fortalecer políticas y programas que prevengan y/o aborden esas graves conculcaciones de los derechos humanos.

Fuente: Informe preparado por D. Mazurana, D. y K. Carlson, por encargo de la División de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer y el UNICEF, con destino a la reunión del Grupo de Expertos sobre la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra la niña, que se celebró del 25 al 28 de septiembre de 2006 en Florencia, Italia.

Por el contrario, es indispensable saber quiénes son las personas, cómo dan sentido a sus vidas, cómo trabajan para contrarrestar los conflictos armados, cómo prestan servicios, y qué ha cambiado como resultado del conflicto, a fin de poder ubicar y apoyar iniciativas locales y procesos autóctonos.

Efectos, Análisis, Respuestas
La experiencias de las personas durante los conflictos armadas dependen de factores como su pertenencia a un grupo étnico, y su raza, género, clase social, edad, confesión religiosa y cultura. Los enfoques con sensibilidad cultural son importantes para comprender de qué manera operan esos "factores que se entrecruzan" recíprocamente, analizando los efectos de los conflictos armados sobre las diferentes categorías de personas, y respondiendo con políticas centradas en necesidades particulares.

En todas las guerras y en todos los desastres, son las personas con discapacidad quienes mueren antes que los demás; son esas personas con discapacidad las primeras en enfermar y contagiarse con infecciones; y son las personas con discapacidad las últimas que obtienen acceso a los recursos y los medicamentos cuando estos se distribuyen. Son las personas más postergadas.(24)

A. Determinar las Necessidades Particulares
La discriminación de base cultural contra la mujer, la niña, las minorías y las personas con discapacidad puede intensificarse en tiempos de guerra, e incluso las más graves infracciones tal vez se cometan impunemente. En la República Democrática del Congo los hombres escogían a mujeres del grupo Batwa para tener relaciones sexuales, en la creencia de que las relaciones sexuales con mujer de ese grupo los curarían del VIH, los protegerían contra balas mortíferas, y que estarían protegidos contra fracturas de la columna vertebral. Algunas mujeres de ese grupo fueron capturadas y mantenidas como esclavas sexuales y algunas fueron canibalizadas (25). En Filipinas, en la región de Basilia se intensificó la violencia contra la mujer durante el período de conflicto, de 2000 a 2003. Las comunidades consideraban que las mujeres víctimas de violación sexual estaban mancilladas y se las obligaba a contraer matrimonio con los soldados que las habían violado. (26)

En tiempos de guerra, las personas con discapacidad, particularmente mujeres y niños, están expuestas a abusos sustancialmente peores de sus derechos humanos. Del total de personas que viven con discapacidad, estimado en 600 millones, más de un 80% reside en países en desarrollo y grandes cantidades de esas personas han sido desplazadas por conflictos armados. Al contar con conocimientos sobre la cultura y estar involucrados en ella, se individualizan sus experiencias y se formulan intervenciones más adecuadas a la situación.(27)

B. Provisión de Servicios con Urgencia
Los conocimientos sobre una cultura tienen importancia crítica para proporcionar servicios de emergencia de salud sexual y salud reproductiva a los refugiados y otras poblaciones durante los períodos de hostilidades. Cuando los organismos externos poseen conocimientos sobre la cultura, pueden ayudar a los encargados de prestar servicios a determinar cuáles son las necesidades, los cauces para la asistencia que más probablemente serán eficaces y las alianzas imprescindibles.

Dado que se relacionan con una esfera de la vida tan íntima, las intervenciones de salud reproductiva deben ofrecerse con gran cuidado y sensibilidad cultural. Los programas deben ser particularmente sensibles a las religiones y los valores éticos, así como a la pertenencia cultural de la población de refugiados. Además, a menudo la provisión de servicios integrales de salud reproductiva requiere una cuidadosa coordinación entre diversos organismos. (28)

Las particulares necesidades de salud de la mujer, inclusive todos los aspectos de la salud sexual y reproductiva, son más difíciles de satisfacer en tiempos de guerra. La insuficiencia o la ausencia de servicios obstétricos, de anticonceptivos o de protección contra las infecciones de transmisión sexual pueden amenazar la salud de la mujer y su supervivencia. El estrés, la nutrición inadecuada y las deficientes condiciones de higiene crean riesgos para el embarazo y el parto. Aumenta el riesgo de violencia y explotación sexuales.

Tiene importancia crítica proporcionar de inmediato servicios y suministros de emergencia, inclusive atención obstétrica básica. Para tener éxito, es importante colaborar con personas y grupos en el centro del conflicto. Los organismos que trabajan en la línea del frente deben tener presente las especiales necesidades de la mujer en cuanto a la atención de la salud reproductiva, y ubicarla expresamente como copartícipe en la prestación de los servicios. Quienes se encargan de la atención de la salud necesitan tener conocimientos y capacitación para asegurar la mejor atención perinatal posible; la disponibilidad de condones (preservativos) y otros anticonceptivos; la provisión de servicios de asesoramiento y detección del VIH voluntarios, durante los cuales se destacan las medidas de prevención del VIH; medidas para prevenir la transmisión del VIH de la madre al hijo; y también atención del puerperio para reducir sustancialmente el número de defunciones de madres. Además de proporcionar suministros y apoyar los establecimientos de salud, los programas que apoya el UNFPA hacen hincapié en la educación que imparte aptitudes para la vida, inclusive información a las mujeres y las niñas sobre la manera de protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH, e información especializada y apoyo a los adolescentes. El UNFPA también entabla múltiples alianzas con gobiernos, organismos de asistencia humanitaria y organizaciones locales para ofrecer servicios, incluido apoyo psicológico, a las sobrevivientes de la violencia sexual.(29)

C. Concertación de Alianzas Eficaces
Los enfoques con sensibilidad cultural tienen importancia crucial para poder concertar alianzas eficaces, particularmente durante períodos de guerra. Por ejemplo, la organización Catholic Relief Services (CRS) ha estado ofreciendo apoyo al diálogo entre religiones a fin de promover la consolidación de la paz. En Filipinas, en la zona de Mindanao, esta organización ha tratado de facilitar el diálogo entre líderes cristianos y musulmanes. En el Pakistán, CRS ha estado aprovechando las enseñanzas del islamismo y de la cristiandad a fin de alentar el perdón, la consolidación de la paz y la reconciliación. Además, CRS apoyó una marcha de paz interconfesional para el milenio en el Pakistán; y en el Camerún, está apoyando programas de educación cívica, resolución de conflictos y consolidación de la paz. (30)

La libertad de expresar la identidad cultural puede ser una poderosa manera de mantener la salud mental y física de una comunidad. La libertad de expresión es también un derecho y, a medida que nuestro lenguaje de asistencia deja de basarse en las necesidades para pasar a basarse en los derechos, el respeto a las formas empoderantes de la expresión cultural debería ser la base de nuestro pensamiento y nuestra planificación. (32)

Para todos los grupos — las mujeres que permanecen en sus comunidades desgarradas por la guerra, las que regresan a sus comunidades después de haber sido desplazadas y las que se ven obligadas a huir—los programas de asistencia psicosocial más eficaces operan dentro de la cultura o de manera intercultural, a fin de ofrecer servicios que restablezcan y fortalezcan los lazos comunitarios destruidos por la guerra y el desplazamiento. (35)

De manera similar, la organización islámica Islamic Relief Services (IRS) está colaborando con la Catholic Agency for Overseas Development (CAFOD), a fin de brindar apoyo a niños de Gaza traumatizados por la violencia.(31)

En Uganda septentrional, líderes religiosos anglicanos, católicos, musulmanes y ortodoxos han constituido la Acholi Religious Leaders' Peace Initiative (Iniciativa de paz de los líderes religiosos de Acholi) a fin de facilitar la reconciliación en términos que la gente comprenda y respete culturalmente. Esto ha arrojado beneficios inesperados: "En el pasado, era difícil que un ministro anglicano como yo se reuniera con una monja de la iglesia Católica… pero ahora, los líderes confesionales locales están colaborando y esto es, en sí mismo, un adelanto muy grande".(33)

Las alianzas son importantes para aportar un esencial apoyo psicosocial a las víctimas de violencia sexual. Esto abarca colaborar con los encargados de los servicios de salud, la policía y los legisladores, de modo que las sobrevivientes sean tratadas con el cuidado al que tienen derecho. Más allá de esto, para dicho apoyo también es necesario entablar alianzas con paladines de la reforma jurídica, que tratan de lograr mejor control y más rigurosos castigos para quienes perpetran esas violaciones. También entraña abordar las relaciones de género, por ejemplo, velar por que, al formular proyectos de asistencia humanitaria, mantenimiento de la paz y consolidación de la paz, se asigne a las mujeres posiciones políticas apropiadas e influyentes.

Young Guatemalan girl at the end of a brief civil war. Una adolescente guatemalteca al finalizar la guerra civil.
© Leonard Mccombe//Getty Images

Dada la profundidad de la oposición cultural a que las mujeres ocupen puestos de liderazgo, esto puede ser un enorme desafío. La experiencia de diversas organizaciones de mujeres y también de mujeres líderes que trabajan en esos ámbitos hostiles, muestra que los acuerdos de paz, la reconstrucción posterior a los conflictos, la gobernanza y la seguridad son más eficaces cuando las mujeres participan; pero estos procesos todavía siguen incluyendo raramente a las mujeres. (36)

Las mujeres son aliadas de importancia crítica en todos los programas exitosos, no sólo con carácter de líderes, sino también ayudándose recíprocamente, a menudo de maneras que no son accesibles a los protagonistas externos. En los campamentos de personas internamente desplazadas de Darfur meridional, por ejemplo, el UNFPA está brindando apoyo a centros que son "zonas de seguridad" donde las mujeres se reúnen e intercambian conocimientos y experiencias sobre cuestiones de salud y violencia.

"Las mujeres vienen aquí para hablar de sus problemas", dice Awatif. "Cuando usted es una persona sola, solamente se trata de su problema. Pero cuando usted comparte [sus problemas] comunicándolos a muchas mujeres, pasa a ser parte de los problemas de todas ellas".(37)

D. Recuperación de la Cultura, Recuperación de Uno Mismo
Las organizaciones de desarrollo han comprobado que la posibilidad de expresar sus identidades culturales puede ayudar a las personas a recuperarse de los traumas de la guerra: "Posibilitar que las personas desplazadas retengan todo lo que queda de su personalidad distintiva puede tener importancia vital para el futuro, para su salud, para mantener la cohesión de la comunidad y para mantener y restaurar su dignidad después del trauma del exilio" (38). Los profesionales explican que, además de alentar a las personas a que expresen su cultura, expresiones culturales que los demás comprenden pueden aumentar la eficacia de los servicios. Por ejemplo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha utilizado producciones artísticas, representaciones teatrales, música y danzas para ayudar a la recuperación de niños desplazados en lugares tan diferentes como Kosovo, Colombia, Sri Lanka, Argelia, Croacia y Rwanda (39). La estrategia más eficaz para ayudar a las refugiadas sudanesas es fortalecer las comunidades y establecer redes sociales y culturales.

Las intervenciones psicosociales basadas en conocimientos culturales, que mejoran las redes sociales y las oportunidades económicas de la mujer, contribuyen al sentido de calma y estabilidad que debe existir antes de poder abordar y remediar verdaderamente los horrores experimentados durante los conflictos y ayudar a las mujeres y a sus comunidades a avanzar hacia un futuro de paz.(34)

En el Afganistán, los profesionales aconsejan no utilizar los diagnósticos y tratamientos basados en conceptos occidentales para aliviar los traumas que padecen las mujeres durante los conflictos. Sugieren que, en cambio, una sólida competencia cultural (un buen conocimiento del lenguaje de la cultura) es importante para comprender los padecimientos de las mujeres y lo que necesitan para recuperarse. (40)

{31} 4 DE ABRIL DE 2008, KINSHASA, REPÚBLICA DEMOCR�TICA DEL CONGO
A mediados de marzo, centenares de mujeres, hombres y niñas congoleños erigieron estandartes con letreros que decían: "Entre todos, digamos que no al silencio, en pro de la dignidad de los congoleños" y "¡Basta de violencia sexual!". Las mujeres, los hombres y las niñas, con rostros decididos, exhibieron los carteles elevándolos sobre sus cabezas. Estaban reunidos en Kinkole, suburbio de Kinshasa, más de 1.000 autoridades y civiles congoleños, líderes de las Naciones Unidas, y representantes de ONG y grupos de la sociedad civil, a fin de iniciar una campaña nacional de concienciación pública encaminada a erradicar la epidemia de violencia sexual. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), cada mes se denuncian en promedio 1.100 casos de violación sexual. "La violencia sexual es una plaga en la República Democrática del Congo", dijo la Dra. Margaret Agama, Representante del UNFPA en el país. "Inicialmente, la violación sexual fue utilizada como instrumento de guerra por todas las fuerzas beligerantes que participaron en los recientes conflictos en el país, pero ahora, lamentablemente, la violencia sexual no sólo es perpetradas por facciones armadas, sino también por personas comunes que ocupan puestos de autoridad, vecinos, amigos y miembros de las familias". En enero, la firma de un acuerdo de paz puso fin oficialmente a los conflictos que han asolado al país durante un decenio. Por ende, la campaña organizada por el UNFPA junto con el Ministerio de la Mujer, la Familia y la Infancia, del Gobierno nacional, llegó en un momento oportuno en que las comunidades tratan de reconstruir las infraestructuras y reintegrar a más de un millón de personas desplazadas. La campaña elevó el nivel de conciencia sobre la violencia sexual en todas las comunidades nacionales e internacionales y congregó a las autoridades, los vecinos, los sobrevivientes, los amigos y los miembros de las familias en la campaña para su eliminación. La necesidad de eliminar la impunidad es el principal mensaje de la campaña, conducida por el UNFPA, que también se ha transformado en un programa prioritario para los líderes del país. En febrero, la Ministra de la Mujer, la Familia y la Infancia, Philomène Omatuku, declaró en público: "De ahora en adelante, diré que las mujeres de la República Democrática del Congo decimos NO a la violencia sexual y NO a la impunidad. Las mujeres congoleñas queremos paz". La intensa y polifacética campaña de creación de conciencia y sensibilización de los protagonistas en todos los niveles se realizó durante un mes en las 11 provincias de la República Democrática del Congo. Se utilizó una amplia gama de cauces de comunicación—medios de difusión, representaciones teatrales, líneas telefónicas abiertas, películas, foros en videoconferencia y debates—a fin de llegar a todos, inclusive funcionarios gubernamentales y diplomáticos. La campaña también se basó en la autoridad moral de reconocidos líderes comunitarios para influir sobre la opinión pública.
Fuente: http://www.unfpa.org /news/news. cfm? ID=1113. Sitio visitado en junio de 2008.

En la provincia de Aceh, Indonesia, las mujeres desplazadas necesitan apoyo que incorpore su credo musulmán y reconozca los enfoques culturales del duelo. Las mujeres de Aceh creen que el duelo prolongado impide que las almas de sus seres queridos lleguen a Dios; quieren ayuda práctica, como educación y capacitación, a fin de construir su futuro, en lugar de prolongadas conversaciones acerca del trauma y el duelo. Sólo los enfoques con sensibilidad cultural pueden poner de manifiesto esas necesidades particulares y responder a ellas.

Acción Intercultural Dentro de las Organizaciones de Desarrollo
El conocimiento y el involucramiento culturales son tan importantes en las organizaciones de desarrollo mismas como en sus ámbitos de trabajo nacional y local. Las propias percepciones culturales del personal pueden afectar su enfoque del trabajo. Los enfoques con sensibilidad cultural exigen que se preste atención a las maneras en que las intervenciones encaminadas a prevenir conflictos, brindar asistencia humanitaria, mantener la paz y consolidar la paz influyen sobre las relaciones de género y la cultura.

Hemos recogido lecciones de la experiencia al fortalecer las relaciones de trabajo con las comunidades y los líderes sociales, políticos, culturales y religiosos locales, involucrándolos en el diálogo, escuchándolos, intercambiando conocimientos y percepciones, planificando conjuntamente el camino a seguir y avanzando. El UNFPA ha emprendido una senda de incorporación sistemática de los factores culturales en las esferas de programación a fin de lograr mayores progresos y afirmar los derechos humanos.
—Thoraya Ahmed Obaid, Directora Ejecutiva, UNFPA

El UNFPA, por ejemplo, está tratando de crear en la organización una cultura que esté preparada para responder a los abusos contra los derechos humanos y promover la igualdad de género en las situaciones de conflicto. Gracias a la experiencia recogida en su labor, ha comprobado que las intervenciones más eficaces son las resultantes del diálogo, el establecimiento de alianzas estratégicas con personas comprometidas en pro del cambio y el aprovechamiento de las iniciativas locales. Normalmente, quienes trabajan para el desarrollo en sus propias sociedades tienen un íntimo conocimiento de lo que es practicable en diferentes momentos; conocen los procesos necesarios para el cambio, así como los instrumentos y métodos que más probablemente darán buenos resultados. Por otra parte, para entablar alianzas estratégicas es necesario asumir compromisos y dedicar tiempo. Las alianzas estratégicas prosperan mejor cuando todos los participantes en una alianza reconocen que la gente tiene diferentes maneras de pensar y merece reconocimiento y respeto mutuos. Los organismos de desarrollo están encontrando y utilizando cada vez más los símbolos y formas de comunicación más eficaces para transmitir mensajes en diferentes culturas. En lugar de comunicar los mensajes conceptualizados por un organismo acerca del cambio de los comportamientos, los organismos se involucran en las comunidades utilizando diversas formas culturales de comunicación, entre ellas, canciones, danzas y representaciones teatrales, a fin de entablar conversación e involucrar a las personas en la formulación de estrategias para hacer frente a los abusos contra los derechos humanos y promover la igualdad de género de maneras adecuadas a esos ámbitos.

{32} PROGRAMA DE LIDERAZGO MASCULINO
"Mi nombres es Kayembe Tshibangu; soy el Jefe de la Comuna Mushumune en Bagira, Ciudad de Bukavu. Tengo cinco hijos. Yo era un hombre normal, vivía con mi familia de manera normal. Me comportaba como cualquier otro hombre miembro de la sociedad. Mi esposa era mi esclava, carecía de derechos y estaba obligada a mantener un respeto absoluto por mí. Estaba siempre en el hogar y no salía para reunirse con otras mujeres. Mi esposa me pertenecía debido a que, al contraer matrimonio, pagué un precio por la novia: la dote, que me confirió plena autoridad para tratarla como me plazca. Ella estaba a merced de mi voluntad para entablar actividad sexual, en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier situación. Si se negaba, esto acareaba un castigo. Yo era un tirano absoluto en mi hogar. Cuando yo regresaba a mi casa, los niños y todo el mundo huían porque había llegado "el león". Era una dictadura completa y absoluta. Esto ocurría porque yo no tenía idea de que hubiera ninguna otra manera diferente de vivir. "Después del 18 de agosto de 2005, el día en que me reuní con el Programa de Liderazgo Masculino, propiciado por Women for Women International, las cosas cambiaron completamente. Me convertí y emprendí una nueva vida. Incluso mis hijos y los miembros de mi familia preguntaban qué me había ocurrido. No podían creerlo. ¡Era algo demasiado bueno para ser real! Pensaron que era un sueño y que al cabo de un tiempo se disiparía, como un espejismo. Pero no, nunca más volveré a ser el que era. Ahora, los miembros de mi familia y yo somos amigos, camaradas. Hablamos y reímos juntos y reina la paz en el hogar. Ya no hay más lágrimas, no más disgustos. Mi esposa se ha transformado en mi amiga. Ahora la escucho y tomo en cuenta su consejo. Como un verdadero convertido, quiero que mis amigos aprendan lo que yo he aprendido. De modo que voy de casa en casa, con mi esposa y mis hijos, para dialogar con otras familias. Cuando los visitamos, quedan pasmados y quieren saber qué es lo que motivó la nueva imagen, el cambio. Invariablemente, también quedan conmovidos y el proceso de cambio se propaga ininterrumpidamente. Hay algunas personas que no aceptan el mensaje de cambio durante el primer encuentro. Como estrategia de seguimiento, nos dividimos: el esposo habla con el esposo, la esposa con la esposa, los hijos con los hijos. Adoptamos un enfoque cara a cara, individual. Hay una constante interacción a nivel de la familia. Hasta el momento, hemos influido sobre las vidas de 58 familias, pero la labor continúa sin cesar".
Fuente: Women for Women International. 2007. Ending Violence Against Women in Eastern Congo: Preparing Men to Advocate for Women's Rights (Eliminar la violencia contra la mujer en la zona oriental del Congo: Formación de los hombres para que promuevan los derechos de la mujer), pág. 22. Washington, D.C.: Women for Women International.http://www.womenforwomen.org/news-women-for-women/files/MensLeadershipFullReport_002.pdf

{25} La Violación Sexual como Arma de Guerra

"[Las mujeres que fueron] objeto de violación sexual durante la guerra lo comunican sólo a sus amistades íntimas. Casi nunca se oye a mujeres que hablen públicamente acerca de lo que les ocurrió. Prefieren sufrir en silencio hasta reponerse. Tratan de seguir viviendo pese al recuerdo, o con la idea de que no son ellas las únicas víctimas. Si centenares de otras jóvenes pueden vivir pese a ese recuerdo, una también puede vivir y gradualmente, el recuerdo se va esfumando…pero las violaciones, en su mayoría, ocurrieron a la vista de todos. Un determinado soldado rebelde tal vez guste de su hija y, frente a usted—la madre, el padre, las hermanas, los hermanos—cometerá ese acto abiertamente. Por eso, muchas jóvenes se enteraron de que sus amigas habían sido violadas".

Fuente: Bennet, O., Bexley, J., y Warnock, K. 1996. Arms to Fight, Arms to Protect: Women Speak Out About Conflict (Brazos para luchar, brazos para proteger: Las mujeres hablan del conflicto), pág. 39. Londres. Panos Publications.


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