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«Una carrera contrarreloj»: El viaje en canoa de Djamila al hospital en un Camerún asolado por las inundaciones
- 11 de septiembre de 2024
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REGIÓN DEL EXTREMO NORTE, Camerún – Mientras Djamila* se agarraba su barriga de embarazada, las aguas crecían a su alrededor, amenazando con engullir la frágil canoa en la que había escapado.
«Había agua por todas partes», comentó al UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva. «Tenía mucho miedo, no sólo por mí, sino por mis hijos. Cada minuto parecía una eternidad».
A sus 18 años, era su primer embarazo y esperaba gemelos. Sin embargo, la única vez que había recibido algún tipo de atención prenatal había sido cuatro meses antes, cuando una clínica de salud móvil apoyada por el UNFPA visitó Ngouma, su aldea, ubicada cerca del lago Chad.
La historia de Djamila es una realidad dura pero habitual para innumerables mujeres de zonas remotas de la región del Extremo Norte de Camerún. Aquí, el acceso a la atención sanitaria es escaso en épocas normales y, en la temporada de lluvias, puede resultar imposible: actualmente, con las recientes inundaciones, muchos centros sanitarios han sufrido graves daños y miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
En la aldea de Djamila, los partos suelen tener lugar en casa sin la asistencia de un trabajador sanitario cualificado, pero su parto de gemelos ya se consideraba de alto riesgo incluso antes de que la crecida de las aguas redujera su acceso a atención de emergencia. Cuando empezó el trabajo de parto, las cosas fueron de mal en peor: su parto se prolongó y sufrió una obstrucción, complicaciones potencialmente mortales sin una atención especializada adecuada y, en concreto, sin una partera cualificada.
Rápidamente se trazó un plan para transportar a Djamila al centro sanitario más cercano, el Hospital del distrito de Mada, por el único medio posible: una canoa.
Un faro de esperanza
El Hospital del distrito de Mada es un salvavidas para las mujeres y niñas de la región, sobre todo porque ofrece servicios como cesáreas para partos complicados.
«Cuando llegó Djamila, se inició una carrera contrarreloj», explicó el Dr. Mohamadou, director del hospital. «Sus bebés luchaban por respirar. Por suerte, había una partera con ella».
La Sra. Amadama lleva ocho años trabajando como partera y ha recibido formación del UNFPA sobre salud sexual y reproductiva en situaciones de emergencia. Tras el parto, despejó rápida y hábilmente las vías respiratorias de ambos bebés. «Sabía que no podíamos rendirnos», declaró al UNFPA. «Con cada respiración, con cada latido, la esperanza brillaba un poco más fuerte».
Los llantos de los gemelos recién nacidos de Djamila, débiles pero vivos, llenaban la habitación. «No sé qué habría pasado sin el UNFPA», afirmó Djamila. «Me dieron una segunda oportunidad, la oportunidad de ser madre de mis gemelos».
Mujeres y niñas en primera línea de una crisis
Se calcula que la creciente crisis humanitaria en Camerún afecta a unos 3,4 millones de personas, entre ellas más de 88.000 embarazadas. Además de la violencia y la inseguridad, el cambio climático no hace sino aumentar la frecuencia y gravedad de las inundaciones: en 2024, se prevé que las precipitaciones y, por consiguiente, la posibilidad de inundaciones en las regiones del Norte y del Extremo Norte serán un 25 % superiores a la media de la temporada.
El UNFPA apoya al Hospital del distrito de Mada con formación de emergencia para las y los profesionales sanitarios, así como con suministros que incluyen kits obstétricos de emergencia y equipos de reanimación neonatal, garantizando que las parteras cualificadas como la Sra. Amadama dispongan de los recursos que necesitan. También se distribuyen «cajas para bebés» entre las mujeres más vulnerables, que contienen artículos de primera necesidad para recién nacidos y nuevas madres.
Con financiación de Estados Unidos, estos esfuerzos forman parte de una iniciativa llevada a cabo en múltiples distritos para proporcionar servicios de salud sexual y reproductiva a más de 50.000 personas en las regiones del Extremo Norte, del Noroeste y del Suroeste de Camerún.
El UNFPA solicita urgentemente algo más de 1,1 millones de dólares para ampliar los servicios de salud sexual y reproductiva, así como la respuesta y prevención de la violencia de género en las zonas afectadas por las inundaciones, con el fin de satisfacer las necesidades de unas 129.000 personas, la gran mayoría de las cuales son mujeres y niñas.